Por qué hacer puzles nos hace felices

Descubra por qué hacer puzles fascina a tanta gente

¿Por qué hacemos puzles?

¡Por fin es la hora de salir del trabajo y llegar a casa! Para desconectar del trabajo y de los queridos compañeros, mucha gente busca una ocupación que les haga pensar en otra cosa y les permita ralentizar su ritmo interno. En este sentido, los puzles ofrecen una solución adecuada para encontrar la tranquilidad por fin después de un duro día de trabajo.
Woman doing a puzzle

¿Hacer puzles nos hace felices realmente?

¡Sí, por supuesto! Los puzles son verdaderas píldoras de felicidad. Tal y como el autoproclamado «rey de los puzles» Peter Schubert nos reveló, «poner orden en un montón de caos puede resultar extremadamente tranquilizante y relajante».

Estar consigo mismo, perderse en esa rutina de buscar, encontrar y colocar las piezas y ,al mismo tiempo, ver cómo se va formando la imagen resulta fascinante para muchos.
Woman doing a puzzle

¿Qué dice la ciencia?

Que montar puzles nos hace felices no solo lo dicen los amantes de los puzles. Se ha podido demostrar científicamente que hacer puzles es garantía de buen humor y, además, en muchos sentidos, como el Dr. Stephan Lermer (psicólogo especialista en comunicación) indica: «En primer lugar, al hacer un puzle se alcanzan subobjetivos sorprendentes ».

«En segundo lugar», continúa Lermer, «está el resultado final, que podemos exhibir en nuestra vitrina como símbolo de “¡Mira lo que he logrado hacer!”, con lo que se cosecha admiración y reconocimiento. A mí me gusta diferenciar entre el orgullo arrogante y el orgullo sano, y las personas que hacen puzles pueden estar orgullosas de sí mismas de una forma sana».
Woman showing a piece of a puzzle

Cuando la capacidad se encuentra con el desafío

Sin embargo, la psicología tiene constancia de otros motivos por los que hacer puzles resulta tan fascinante para mucha gente: «Los humanos nos sentimos estresados cuando tenemos que hacer una tarea que no logramos llevar a cabo, y nos aburrimos cuando sabemos hacer algo, pero no tenemos ninguna tarea», explica Lermer.

«Con los puzles obtenemos el equilibrio perfecto, que es cuando la capacidad se encuentra con el desafío. Es decir, tenemos una tarea que somos capaces de hacer, pero no sabemos cuánto tiempo necesitaremos para llevarla a cabo y si podremos completarla con éxito al primer intento. Ese es el encanto de hacer puzles». De hecho, alcanzar metas que nos hemos puesto nosotros mismos refuerza nuestra autoestima y nos proporciona serenidad y satisfacción. Y quién sabe, quizá la clave de la felicidad esté en los puzles.

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